jueves, 5 de junio de 2008

JOSE TOMAS




José Tomás vuelve a Madrid.

José Tomás en la hora de la verdad

MADRID. Hoy, 3 de Junio de 2008, comienza la Fe­ria del 77 Aniversario con la vista clavada en el regreso de José Tomás a Madrid. Suena ya la hora de la verdad para Jo­sé Tomás. Un año después de su reaparición en Barcelona, JT se reencuentra con la plaza que lo aupó a la cima. Vuelve tras seis años de ausencia. Su último paseíllo en Las Ventas fue el 13 de junio de 2002, en una Corrida de Beneficencia lastrada por la nulidad de los toros de Núñez del Cuvillo.

Un lustro y pico después, la expectación no tiene preceden­tes. La locura se desató desde el mismo momento en que, des­pués de largas negociaciones con Taurodelta (rotas en un momento dado de «no cesión» por ninguna de las partes), se confirmó su presencia en la Fe­ria del Aniversario y el próxi­mo 15 de junio. Las corridas de Victoriano del Río y Puerto dé San Lorenzo estaban reseña­das. La diferencia económica para el empresario era «insal­vable»; para el diestro «míni­ma». Al final primó el interés de la afición de Madrid, tras la intervención de la Comunidad, y quedó claro también que otra temporada, como la de 2007, sin Madrid no se sostenía.

La expectación que despier­ta José Tomás traspasa la estra­tosfera taurina. Nadie quiere perderse la cita del próximo jueves, que ya se ha convertido en el acontecimiento del año, pase lo que pase. La reventa no ha hecho su agosto, sino el vera­no completo: más de 2.000 euros han desembolsado algu­nos por una barrera de som­bra. Pero ya es prácticamente imposible conseguir una entra­da, salvo que la tentación de ha­cer negocio haga mella en la afición de algún abonado acosado por la «desaceleración»: el pasado domingo, u un especta­dor ofrecía en los aledaños de Las Ventas su andanada de sol por 500 euros.

La ausencia de televisión —José Tomás no abomina las cámaras, según fuentes de su entorno, sí el sistema actual de contratación/imposición— convertirá la radio (e internet) en el medio protagonista: España volverá a pegar la oreja al transistor y a pararse como en la época de Manuel Benítez «El Cordobés», el torero con más fuerza de la Historia. Gentes de toda Europa y América acu­den al reclamo de su nombre.

Desde la época de Benítez no se recordaba un movimiento de masas semejante. La corriente tomista tiene el reverso anti: los aficionados y periodistas que califican a José Tomás de tremendista y torpe o defien­den a sus toreros mediante la descalificación del interfecto. O viceversa: los que sólo ven por los ojos de José Tomás y nie­gan al resto. Es bueno que haya pasión, que no falte —no faltó en las mejores épocas del to­reo—, siempre que sea limpia, que no ciegue totalmente la éti­ca ni la razón.




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