jueves, 15 de mayo de 2008

IGNACIO CAMACHO RECIBE EL PREMIO GONZALEZ RUANO



















Ignacio Camacho recibe el premio González Ruano por su artículo Umbrales

Ignacio Camacho recibe el premio «González-Ruano» de Periodismo

El columnista de ABC y ex director de este periódico Ignacio Camacho ha recibido el Premio González-Ruano de Periodismo, que concede la Fundación Mapfre y que está dotado con 15.000 euros y una escultura de Venancio Blanco.

Camacho ha ganado este año el González-Ruano, uno de los galardones periodísticos más prestigiosos de España, por un artículo que publicó en ABC el pasado 29 de agosto, titulado "Umbrales" y dedicado al escritor Francisco Umbral.

En años anteriores, han recogido este premio Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez Reverte, Antonio Gala, Raúl del Pozo y Antonio Burgos, ganador de la pasada edición.

En esta ocasión, el jurado ha estado compuesto por Manuel Alcántara, Juan Fernández-Layos (presidente), Antonio Gala, Marcial Loncán (secretario), Antonio Mingote, Rafael de Penagos, Raúl del Pozo, Francisco Rodríguez Adrados, Vicente Verdú y Alfonso Ussía.

Para conocimiento de nuestros lectores insertamos a continuació el artículo Umbrales que fué premiado con el González Ruano:

Umbrales

POR IGNACIO CAMACHO

29-8-2007 07:43:06

POR las torrenteras del idioma se despeñaba cada mañana el verbo caudaloso, la prosa exuberante y desbordada, la escritura restallante, tempestuosa, innovadora de Paco Umbral mientras el personaje que de sí mismo había construido se asomaba al espejo de un vértigo histórico que le devolvía la imagen áspera, snob y polémica de una impostura de malditismo. Amargo como Capote, ingenioso como Ruano, dandy como Tom Wolfe, volcánico y solitario como Baudelaire, pertinaz como Cela, atraía sobre su cabeza de león miope los relámpagos del lenguaje y los fundía en el crisol de un estilo tan imitado como ya irrepetible.

Hay un río de literatura y de ideas que atraviesa la cordillera del periodismo español desde la fuente primigenia de Larra, surca dos siglos entre los meandros de Clarín, Cavia, Camba, Pemán o Ruano y desemboca en la generación casi perdida de Campmany y Umbral, de la que ya sólo Alcántara sobrevive de pie sobre sus propias huellas como testigo de un magisterio inalcanzable. Ese río de excelencia se abre como un delta en una prensa contemporánea repleta de columnas cuyos débiles fustes empezamos a quedar huérfanos cuando se fue Jaime en otra madrugada acuchillada por un desamparo de soledades que ahora nos clava de nuevo el puñal traicionero del vacío y nos deja la oquedad insondable de las palabras heridas por la mortal y rosa caricia de la ausencia.

Escribía Umbral a puñetazos, como si quisiera arrancarles a las teclas de su vieja Olivetti los secretos del lenguaje, cuyas barreras expresivas derribaba inventando neologismos felices o acuñando términos de una modernidad reluciente y atrevida, hallazgos verbales que brincaban en sus páginas como muchachas rebeldes en una playa. Su compromiso literario era tan visceral que lo convirtió en un robinsón misántropo, capaz de ametrallar con crueles frases biseladas de acero cualquier sentimiento que amenazase con anclarle en otro territorio que no fuese el del abismo de la literatura. A menudo era hosco, provocador, soberbio, intratable y ególatra, pero enredado en la pasión de escribir se volvía un huracán avasallador y torrencial, imparable y rabioso como un genio iluminado de furia.

Disfrazado de sí mismo, creó un personaje y lo adornó, como a la estatua de Valle, con la bufanda blanca de un dandismo en el que sublimaba cualquier ideología. Era un rojo remansado que atravesaba las trincheras entre fogonazos de prosa, inclasificable con las etiquetas convencionales del sectarismo banderizo; un iconoclasta montaraz, bronco, divertido, refractario, poliédrico. Le gustaba definirse como un niño de derechas, un joven fascista, un socialista sentimental y un quinqui vestido por Pierre Cardin, y probablemente fue todas esas cosas y muchas más, inaprensible salvo en la condición de escritor total, vertiginoso y arrebatado. Las mujeres le llamaban Umbrales y tenía el honor, como Max Extrella, de no ser académico.

Y por último traemos un resumen del discurso que Ignacio Camacho pronunción en la entrega del Premio González Ruano:



LA ESTIRPE DE LARRA

JAMÁS podré olvidar la maldita, afilada, traicionera, asesina madrugada de junio en que mi teléfono de director de ABC sonó pa­ra dejarme estacado en la alta noche con el desga­rrado y brutal garrotazo de la muerte de Campmany. De golpe el tiempo huyó de él, como decía Proust, y luego abandonó a Umbral en un verano reciente de fuego y silencio, y nos dejó doblemente huérfanos, congelados, ayunos del latido matinal de su magisterio y de su rebeldía, desabrigados de su verbo tempestuoso e indómito, solos como fan­tasmas exangües vagando por un claustro ruino­so de columnas truncadas. Ha dicho Raúl del Po­zo que es costumbre arraigada del periodismo glo­sar, como Hornero, la gloria póstuma de nuestros héroes desaparecidos, del mismo modo que es obligación de los hijos enterrar a sus padres y honrar su memoria; pero en ninguna parte quedan es­critos cantos ni glosas para el desamparo cóncavo y desconsolado de los que permanecen a este lado de la despedida. Bien seguro estoy de que Raúl, que ganó el premio González Ruano con su obitua­rio a nuestro inolvidable compañero Jaime, como yo mismo en esta hora de recibirlo por despedir a Umbral con mucho menos brillo del que se mere­cía su inalcanzable grandeza, sabemos que no ha­bría mejor consuelo que el de seguir leyendo a am­bos maestros y aprendiendo de su ejemplar ejerci­cio iluminado en vez de contemplar y a duras pe­nas perseguir, desde la lejanía sin reparo de la au­sencia, la rutilante estela de fuego que ambos de­jaron como cometas irrepetibles en el firmamen­to del periodismo y la literatura.

Sobre esas estelas de genio y raza ha transitado el columnismo español de los últimos 25 ó 30 años. Si Campmany era el modelo del periodista total, articulista, director, poeta, editorialista e informador, que había cocinado en todos los fogo­nes del oficio, Umbral fue para mi generación el hallazgo baudeleriano y refulgente de una mane­ra de hacer literatura en los periódicos a partir de los materiales inmediatos de la actualidad y de la vida urbana. De alguna forma, el atractivo mag­nético, la seducción poderosa de esa vocación ca­si suicida, inmoladora, de samurai literario, ha ejercido sobre los periodistas españoles que hoy tienen menos de cincuenta años una influencia terminante y decisiva, creando una deuda moral a la que el artículo ahora premiado trataba de ren­dir modesto homenaje de deferencia y de respeto. También de reconocimiento genérico a esa estir­pe esclarecida y rebelde que, desde Larra hasta hoy, ha insuflado en las páginas de nuestra pren­sa, no pocas ocasiones a contraviento del sectaris­mo y de la intolerancia, del fanatismo y de la su­perchería, un espíritu de crítica y de independen­cia que recorre como un soplo de libertad la at­mósfera tantas veces viciada de nuestro sistema de opinión pública.

Umbral y Campmany, como antes Ruano y Cavia, como ahora nuestro decano Alcántara, admi­rable hermano mayor de la Archicofradía de la Sa­grada Columna, o Burgos, o Vicent, o Muñoz Moli­na, o Prada o Pérez Reverte —todos ellos integran­tes de esa lista de excelencia de este galardón, en la que no dejo de sentirme un intruso— nos han enseñado que literatura y periodismo no sólo no son de ningún modo incompatibles, sino que con­forman una misma tarea siamesa de contar el mundo con la palabra escrita, la vista larga y la distancia corta, mediante la herramienta preci­sa, cabal y estructurada del idioma.

Eso es lo que somos: simples testigos de los pliegues de las arrugas de los recodos de la Historia. Labriegos de la frase, letraheridos bra­ceros de la prosa con la cabeza alzada al cielo en busca del relámpago que ilumine la sombra de una idea con la que arar nuestros baldíos de pa­pel. Por cada idea un artículo, y por cada artículo una idea, enseñó el maestro César, cuyo nombre prestigia este premio que hoy tengo el honor de recibir, aunque no sé si de merecer. Porque no re­clamo otro mérito que el de ser un modesto her­mano menor de la Sagrada Cofradía de la Colum­na, un nazareno de último tramo que cada día se obliga a la jubilosa penitencia de procesionar en pos de una vocación llevando a cuestas el cirio de la pasión de escribir.

Un periodista que no sea o no aspire a ser un es­critor, sentenció Ruano, se queda sólo en un coti­lla. Y ello es así porque el artículo es un retazo de realidad envuelto en un papel e incendiado por las llamas del estilo, una mirada al mundo pauta­da en la extensión de un ideograma, un relato ca­liente y cotidiano de hechos que se sumergen bajo la materia líquida del pensamiento urgente. Es el retrato de un instante embellecido por una metá­fora, el reflejo de un detalle rescatado por un fogo­nazo de claridad, el eco de una anécdota trascen­dida por la música de una categoría o de una idea. Pero de ellos, de los maestros idos, de su sólida cohesión moral y de su luminosa independencia de criterio, aprendimos también que no es el nues­tro un oficio de fuegos artificiales, ni de hueca pi­rotecnia dialéctica que se pierde en el aire desva­necida con el eco de un trueno, sino que el privile­gio de escribir, y sobre todo la facultad de publi­car, llevan implícita una voluntad de contribuir a la formación de estados de conciencia, un profun­do compromiso ético e intelectual con la micro-historia de este tiempo. No basta con el fulgor del estilo, ni con el brillo de la retórica, ni con el para­peto del humor, ni con el requiebro del ingenio, ni con la humareda estampada de las metáforas, ni con la mirada distante, endogámica, displicente o agnóstica de un intruso indiferente o de un ob­servador ajeno; el columnismo diario nos involu­cra y nos desgasta, nos desafía y nos concierne, nos reclama y nos arrastra a tomar posición y en­suciarnos las manos, a la manera de Sartre, en la defensa de una visión del mundo, del pensamien­to, de la sociedad y de la política. Porque sabemos que no estamos solos hemos de ser independien­tes, pero no neutrales; escépticos pero no cínicos; sarcásticos pero no impíos; descreídos pero no in­diferentes. Y por incrédulos que nos vuelva la ex­periencia, por coriácea que se nos haga la piel a fuerza de desencantos, por relativa que resulte la trascendencia efímera y volandera de nuestras palomitas de papel, sabemos, con Kapuszynky, que no hay cabida para el cinismo en este oficio envenenado de pasiones.

El columnismo es literatura, sí. Pero literatu­ra construida con una materia que no está he­cha de sueños, sino de esas bárbaras, terribles, amorosas crueldades en que Celaya cifró las ver­dades de la vida. Literatura de ruido y de furia, de amargura y fracaso, de turbulencia y de rabia. Li­teratura comprometida de realidades y de convic­ciones, encharcada de contradicciones, polémi­cas, fragores, tormentas y, allá al fondo, alguna le­jana esperanza de encontrar la leve complicidad de un sentimiento. Si la novela es, como enseñó Sthendal, un espejo a lo largo del camino, el artí­culo es un mensaje en una botella lanzado a un mar de lectores sin rostro, un espejo sin azogue al que nos asomamos cada día para decir lo que ve­mos y pensamos sin saber quién está detrás. Aga­rrados a la barandilla de las palabras como única certeza ante un abismo cuyo vértigo de soledad nos abduce y nos devora. A veces, premios como el González Ruano devuelven el eco consolador de la confianza en que hay, en efecto, alguien al otro lado.

IGNACIO CAMACHO




miércoles, 14 de mayo de 2008

EL PRODIGIOSO CEREBRO DE ALIA




El Prodigioso cerebro de Alia
Según el Libro Guinness de los Re­cords, el pasado 19 de febrero Alia Sabur se convirtió, a los 18 años y 362 días de edad, en la profesora univer­sitaria más joven del mundo. Desde esa fecha, la muchacha imparte clases de Fí­sica en el departamento de Tecnologías de Fusión Avanzada de la Universidad surcoreana de Konkuk. Nada extraño, por otra parte, para alguien que se gra­duó en la universidad (en la Stony Brook de Nueva York), a los 10 años, se licen­ció en Matemáticas Aplicadas al cum­plir los 14 (obteniendo la calificación de Summa cum Laude) y que al cumplir los 17 ya había realizado importantes aportaciones a la ciencia en el campo de la Física de Nuevos Materiales, en con­creto sobre las bases teóricas para el de­sarrollo de una nueva generación de sondas de investigación médica.

Neoyorquina de nacimiento, de ma­dre norteamericana y padre iraní, Alia Sabur desbanca así un récord que lleva­ba imbatido 291 años, en manos del físi­co escocés Colin Maclaurin, que se con­virtió en profesor de matemáticas de la Universidad de Aberdeen poco después de cumplir los 19, en el año 1717.

Pero la física aplicada no es la única habilidad de esta joven que también es cinturón negro de taekwondo. De he­cho, lleva apareciendo en los medios de comunicación desde el momento que aprendió a leer, cosa que hizo a los 8 me­ses de edad. Y si bien es verdad que es la persona más joven que ha recibido pre­mios de la NASA o del Departamento de Defensa de EE.UU, también lo es que fue una «niña prodigio» de la música. Con­siderada desde su más tierna infancia como una gran maestra del clarinete, a los 11 años ya había tocado en importan­tes orquestas y dado recitales.

¿Su secreto? Aparte de una mente privilegiada, su capacidad de mantener intacta la curiosidad infantil. «Yo sólo quiero saber cómo funcionan las co­sas», afirma en una reciente entrevista. El año pasado, mientras Alia reflexiona­ba sobre el rumbo a seguir (es decir, an­tes de trasladarse a enseñar a Corea del Sur), quedó impresionada por los devas­tadores efectos del huracán Katrina y decidió ayudar, a su manera, dando cla­ses de Física en la única institución que mantuvo las actividades lectivas durante la catástrofe, la Southern University de Nueva Orleans.

Curiosa circunstancia que Alia fuera lo suficientemente adulta para im­partir clases en la universidad, pero no lo bastante para salir a tomar una copa con los demás profesores después de clase. Un último apunte. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el cociente inte­lectual de esta joven prodigiosa. Cada vez que se ha intentado medirlo, sus va­lores se han salido, sin excepción, de las tablas existentes.

lunes, 12 de mayo de 2008

MUERE IRENA SENDLER












Muere Irena Sendler, la heroína que salvó a 2.500 niños judíos en la II Guerra Mundial

20MINUTOS.ES / EFE. 12.05.2008 - 11:30h

Irena Sendler residía en su casa de Varsovia. (REUTERS/Katarina Stoltz)

Esta polaca era conocida como 'la madre de los niños del Holocausto'.

  • Fue propuesta para recibir el Nobel de la Paz.
  • Fue condenada a muerte y salvada en el último momento.
  • Minuteca todo sobre: Polonia

La heroína polaca Irena Sendler, que arriesgó su vida en la Varsovia ocupada de los nazis para salvar de la muerte a 2.500 niños judíos, ha fallecido a los 98 años, según informó la familia.

Sendler fue miembro de la resistencia

Desde hacía varios años Irena Sendler, una de las más grandes heroínas polacas desde la II Guerra Mundial, tenía un delicado estado de salud y apenas salía del asilo de la capital polaca en el que residía.

Durante los años de ocupación alemana, Sendler fue miembro de la resistencia y responsable de rescatar del gueto judío a los niños, que lograba sacar de las formas más impensables y que luego ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar su traslado a los campos de concentración.

Sendler, conocida como la madre de los niños del Holocausto (a raíz de un libro titulado así y que narra su vida) fue propuesta por Polonia para recibir el premio Nobel de la Paz en su última edición, que finalmente fue a parar al norteamericano Al Gore.

Identidades en botes de conserva

Durante la ocupación de su país en la Segunda Guerra Mundial, esta enfermera escondía los nombres de los niños y sus nuevas identidades falsas dentro de botes de conserva, que luego enterraba bajo un manzano cercano a su casa y frente a un cuartel nazi.

Irena Sendler fue incluso condenada a muerte cuando se descubrió su trama para salvar a los pequeños, aunque finalmente la resistencia logró rescatarla de manos de la Gestapo mientras era literalmente conducida al patíbulo.

A pesar de su heroicidad, la gesta de Sendler permaneció desconocida bajo el régimen comunista que dominó Polonia durante más de cuarenta años, hasta que unos estudiantes estadounidenses descubrieron al mundo lo que había hecho Irena, en una historia que inmediatamente llamó la atención de Hollywood, donde actualmente se prepara una película sobre la vida de esta mujer.


VANESA SUVALSKI
CORRESPONSAL
VIENA. El mundo ha perdido a uno de sus justos. La vida de Irena Sendler, una mujer pola­ca que salvó a unos 2.500 niños judíos durante el nazismo, se apagó ayer en Varsovia a los 98 años de edad, a causa de una afección pulmonar. Al conocer­se la noticia de su fallecimien­to, el presidente de Polonia, Kaczynski, expresó su «enorme agradecimiento» a Sendler por su «valentía ex­traordinaria». En 1965 fue hon­rada con el título de «Justo de las Naciones» por parte del Ins­tituto de Estudios del Holocaus­to Yad Vashem, en Jerusalén. Polonia e Israel la propusieron en 2006 como candidata para el Premio Nobel de la Paz. Sin em­bargo, a esta humilde mujer no le importaban los honores ofi­ciales. «Cada niño salvado con mi ayuda y con la ayuda de to­dos los emisarios secretos, que ya no viven, son la justifica­ción de mi existencia sobre es­ta tierra, y no una reivindica­ción de gloria», escribió Sen­dler en una carta al Senado de Polonia, que el año pasado le rindió honores.
Asistenta social

Irena era una asistente social de 29 años cuando la Alemania nazi invadió Polonia en agosto de 1939, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. A ini­ciativa de Sendler, la organiza­ción clandestina «Zegota» lo­gró sacar entre octubre de 1940 y abril de 1943 a miles de meno­res del gueto de Varsovia. La excusa oficial de los miembros del grupo para entrar allí era inspeccionar las condiciones sanitarias en el gueto durante brotes de tifoidea. Sendler y una veintena de colaboradores sacaban a los bebés y niños pe­queños escondidos en ambu­lancias y tranvías, a veces in­cluso dentro de paquetes para evadir los controles nazis. Así pudieron salvarlos de la depor­tación a los campos de extermi­nio, destino de casi todas las personas recluidas en el gueto, liquidado en abril de 1943.

El grupo clandestino, apoya­do por el Gobierno polaco en el exilio, escondió a los niños con papeles falsos en el seno de fa­milias cristianas, en conven­tos y orfanatos. Eso sí, Irena siempre deseó que sus protegi­dos conociesen su verdadera identidad. Por eso, ocultó en su casa una lista cifrada con sus nombres reales. Si algo le suce­día a ella, los niños podrían co­nocer su verdadero origen. En octubre de 1943, la Gestapo, la policía secreta nazi, detuvo a Sendler y la activista fue conde­nada a muerte. A pesar de su­frir brutales torturas, la mujer jamás delató el trabajo de su or­ganización ni el escondite de los niños. Gente de la resisten­cia polaca logró sacarla de la cárcel tras sobornar a los guardias alemanes. Irena sobrevi­vió la guerra escondida con un nombre falso. «La gente sólo puede dividirse en buena o ma­la. No importan su raza, reli­gión o nacionalidad», le había enseñado Generacio­nes enteras le estarán por siem­pre agradecidas.



domingo, 11 de mayo de 2008

PENTECOSTES




Hoy es Pentecostés

















¡Oh, llama de amor viva!

En el día de Pentecostés se cumplen cincuenta días de la resurrección de Jesucristo. El número simboliza la plenitud perfecta. Con esta fiesta se clausura el tiem­po de Pascua, que forma un todo desde la resurrección hasta la venida del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el don perfecto de la Pascua, el don de Cristo resucitado y glorioso, rebosante del Espíritu. De su santísima humanidad brota ese Espíritu para todo el que se acerca a beber de Él.

El Espíritu Santo es una persona divina, la tercera persona de la Santísima Trinidad. Es el amor personal de Dios. Es Dios amor y nos diviniza. Este Es­píritu Santo ya aletea­ba al inicio sobre las aguas, convirtiendo el caos en cosmos. El mismo Espíritu que dio fuerza a los jueces, que inspiró a los pro­fetas, que hizo de los hombres amigos de Dios. Es el Espíritu Santo que ha actuado directamente realizan­do el misterio de la Encarnación en el vientre virginal de Ma­ría y ha colmado a Je­sús desde el seno ma­terno, empapándolo en el bautismo del Jor­dán. El Espíritu, que como un fuego abrasador ha hecho agradable ante el Pa­dre la ofrenda de Jesús en la cruz, en virtud del Espíritu eterno. El Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muer­tos, colmándolo del amor del Padre. El mismo Espíritu que Jesús resucitado insufla en el corazón de los apóstoles: Re­cibid el Espíritu Santo... El Espíritu que, como llamaradas de fuego, se posó sobre los apóstoles reunidos en oración con María.

Esta persona divina es para muchos el gran descono­cido. Sin embargo, toda la vida espiritual, la vida según el Espíritu, tiene en Él su origen, su crecimiento y su pleni­tud. Él es el protagonista de la vida de gracia, de las vir­tudes infusas, de los dones. Es el autor silencioso de to­do crecimiento espiritual. Es el alma de la Iglesia. Es el motor que transfor­ma la historia huma­na desde dentro. En la fiesta de Pentecos­tés pedimos que se realicen en el cora­zón de los fieles aquellas mismas ma­ravillas que Dios obró en los comien­zos de la predicación evangélica. ¡Ven, Es­píritu Santo! El Espí­ritu Santo es como fuego que quema, que alumbra, que da energía y que todo lo renueva. Es dulce huésped del alma, padre amoroso del pobre, fuente del ma­yor consuelo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego.

«¡Oh, llama de amor viva que tier­namente hieres de mi alma en el más profundo centro... rompe la tela de este dulce encuentro!... Oh cauterio suave, oh regalada llaga» (san Juan de la Cruz). La acción del Es­píritu es inefable. Que Él nos dé a saborear la riqueza de sus dones, «que a vida eterna sabe y toda deuda paga». Que hoy se produzca en toda la tierra un nuevo Pente­costés.

+ Demetrio Fernández

obispo de Tarazona


jueves, 8 de mayo de 2008

MINGOTE




Siempre he mantenido que cada chiste de Mingote es un libro. El que ha publicado el ABC de hoy lo demuestra.

miércoles, 7 de mayo de 2008

CRAIG VENTER: CREAR VIDA



Santiago Grisolía, bioquímico, escribe en la Tercera de ABC de hoy, un artículo con el titulo de esta entrada, relacionado con el famoso biólogo molecular Craig Venter que durante los días 5, 6 y 7 de mayo ha impartido sendas conferencias en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, de Valencia. Es de agradecer que tan importante biólogo venga a pasar unos días a España para compartir sus ideas revolucionarias con científicos y estudiantes que deseen aprender aspectos fascinantes y novedosos de la genética.


CRAIG VENTER: CREAR VIDA

AUNQUE frecuentemente aparece su nom­bre en la prensa científica, quizás el lector pueda preguntarse quién es Craig Venter y que importancia tiene su trabajo. Ya hace unos años, Bill Clinton, entonces Presidente de los Esta­dos Unidos, quiso aparecer con él en la portada de la revista Time; y, de nuevo, que se anunciase en 2003, desde la Casa Blanca y con gran fanfarria, que se conocía la secuencia del genoma humano. Incluso Tony Blair participó en dicho anuncio por video conferencia.

El profesor Venter, gran aficionado al mar, pa­só dos años sirviendo en la marina americana en Vietnam, tras lo cual estudió Bioquímica y se doc­toró en Fisiología y Farmacología en California. Hombre de gran sentido del humor, decía que su pa­pel principal era servir el café durante las reunio­nes. Después de unos años como profesor asocia­do en la Universidad de Búfalo y el Roswell Park Cáncer Institute, se trasladó a los Institutos Ame­ricanos de la Salud, en Bethesda.

A consecuencia de la primera reunión interna­cional que sobre el genoma humano se organizó en Valencia en el 88, mi amigo Cook-Degan, cons­ciente de que era una de las jóvenes promesas en genética, me habló de él, y por eso fui a buscarle a Bethesda.

Así pues, cuando en 1991 se celebró la segunda reunión sobre el Proyecto Genoma Humano, dedi­cada a la Ética y patrocinada por la Fundación BBV, lo invitamos a que asistiera. He de reconocer que esta segunda reunión en Valencia causó dos hechos trascendentes: promovió el interés de la en­tonces recién creada Fundación en la genética y las consecuencias de sus descubrimientos; y sir­vió para el lanzamiento del joven y, por entonces poco conocido á nivel internacional J. Craig Ven-ter. En dicho simposio participaron, entre otras personalidades de las pocas interesadas entonces en el Proyecto Genoma Humano, Victor Mckusick, James Watson y Walter Gilbert. McKusick ha sido recientemente galardonado con el Premio Japón y está considerado el padre de la medicina génica. Walter Gilbert, Premio Nobel, contribuyó a descubrir cómo se sintetizan las proteínas a par­tir de grupos de tres bases del ARN, y fue el prime­ro en postular que los orígenes de la vida fueron de­bidos a la aparición de cadenas de ARN. El impulsi­vo James Watson, famosísimo por su trabajo sobre la estructura de la doble hélice del ADN, no necesi­ta comentario; así que recordaré que aquélla fue su única visita a España, y que se entrevistó con el Rey, como he comentado en otra ocasión reciente­mente.

La redacción de las conclusiones de esta segun­da reunión sobre el Genoma Humano se le en­comendó a Craig Venter, y fue él quien las consen­suó trabajando hasta la madrugada, para que se presentaran en la clausura de la reunión, presidi­da por la Reina Doña Sofía. Ya advertimos enton­ces, y nos impresionaron a todos su capacidad de trabajo, su imaginación y su pasión por el mar. Re-cuerdoque Venter me propuso que a esta reunión en Valencia ¡viniese todo el mundo en barco!

La tercera reunión sobre el Genoma Humano, celebrada en Bilbao en el 93 y también patrocina­da por la Fundación BBV, contó con la presencia de Venter, al que invité a participar como miem­bro de su Patronato, como recuerda él mismo en su libro «Life Decoded. My Genome: My Life». Por entonces Venter ya empezaba a destacar por sus estudios del genoma viral. En aquella reunión co­noció a Hamilton Smith, Premio Nobel por el des­cubrimiento de los enzimas de restricción, la he­rramienta que ha permitido dividir la larga molé­cula de ADN en fragmentos que así se pudieron analizar. Durante una cena Venter convenció al doctor Smith de las posibilidades comerciales de los descubrimientos del Genoma Humano, a las que nadie habíamos hecho mucho caso. Ya había problemas sobre su proyecto de generar patentes antes de que lograra la primera secuencia comple­ta del genoma humano. Por todo ello, no es de ex­trañar que Craig Venter nos hablara, en dicha re­unión en Bilbao, sobre «La rentabilidad de paten­tar los descubrimiento genéticos». Venter fue tan convincente que el Premio Nobel Smith dejó su Cá­tedra en la Universidad Johns Hopkins y se fue a trabajar con el joven Venter al Instituto de Cien­cias Genómicas que éste había creado en el 92 y, co­mo es sabido, desde entonces siguen trabajando juntos.

Apenas cinco años después de la reunión de Bil­bao, se creó Celera con el objeto de realizar el primer mapa completo del genoma humano, pro­yecto en que naturalmente participó Hamilton Smith.

La fama de Craig Venter se extendió por su desarrollo de tecnologías importantísimas para se-cuenciar rápidamente el genoma, como la llama­da identificación de secuencias dianas (EST). Muy simpático y claramente «inconformista», no se lleva bien con otros científicos, incluyendo al también iconoclasta James Watson, quien dijo que lo que Venter hacía con dicha técnica «lo po­día hacer un mono». Venter no lo ha olvidado. Su creatividad, diligencia y originalidad en la se-cuenciación, le llevaron a publicar en el año 2003 en la revista Science la secuencia del genoma hu­mano.

Con los años, Craig Venter abandonó Celera y ha creado el Instituto Craig Venter, y se ha dedica­do a recorrer los mares en su yate Sorcerer II, ana­lizando genomas de bacterias con el objetivo de conseguir nuevos recursos, especialmente energé­ticos.

Venter acaba de anunciar el éxito de un proyec­to en el que lleva trabajando varios años, la sínte­sis del genoma de un ser vivo, el de la bacteria Mycoplasma laboratorium, es decir, el primer pa­so para crear vida en el laboratorio, lo que provoca­rá no sólo importantes avances científicos sino también grandes discusiones éticas y filosóficas. Es la gran noticia, en la que ha estado trabajando mucho tiempo con Hamilton Smith.

Hace unas semanas me telefoneó mi hijo ma­yor, James, que vive en San Diego, y me dijo que se iba a reunir con Hamilton Smith, a quien conoce por las reuniones de los Jurados de los Premios Rey Jaime I. El profesor Smith se encontraba allí desarrollando una sede de la Fundación Craig Venter.

Por todo lo dicho, esperamos con avidez cono­cer más detalles del futuro de «la creación de vi­da» directamente de Venter, que estos días 5,6 y 7 de mayo imparte sendas conferencias en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia.

Venter es un asiduo visitante de España, pues, además de participar en las dos últimas reunio­nes sobre el Genoma Humano, volvió en 1998 cuan­do se le reconoció con una Medalla de la Funda­ción Valenciana de Estudios Avanzados, durante un curso en la Sede de la Universidad Internacio­nal Menéndez Pelayo de Valencia, y hace unos sie­te años recibió en Oviedo el Premio Príncipe de As­turias, compartido con otros distinguidos investi­gadores, incluyendo su competidor y poco amigo Francis Collins.

Dada su gran categoría científica y, por tanto, su cada vez mayor número de ocupaciones, es de agradecer, que Craig Venter, posiblemente el biólogo molecular más famoso en la actualidad, venga a pasar unos días a España, para compartir sus ideas revolucionarias con cuantos científicos y estudiantes deseen aprender aspectos novedo­sos y fascinantes de la genética.

SANTIAGO 6RIS0LÍA

Bioquímico




CICLON NARGIS



Todo el mundo, toda la Tierra, viendo esta gran desgracia y ¿NADIE PUEDE AYUDAR? Hay que ayudar, aunque sea a la fuerza.


Los damnificados del ciclón Nargis pueden morir de enfermedad, hambre y sed por falta de ayuda

Varias organizaciones internacionales vinculadas a la ONU aseguran que la Junta Militar birmana pone trabas a la entrada del material humanitario

22.500 muertos por el ciclón en Birmania

Las enfermedades, el hambre y la sed se han convertido ahora en las mayores amenazas para los más de un millón de damnificados en Birmania por el ciclón tropical Nargis, que ha causado al menos 22.500 muertos y unos 40.000 desaparecidos.

Las agencias de ayuda humanitaria, que ya han comenzado a distribuir con cuentagotas el tan ansiado material de emergencia a las víctimas en las zonas más afectadas situadas en el sur del país, han confirmado la necesidad de actuar rápido.

UNICEF ha pedido a las autoridades birmanas que dejen de poner trabas a su trabajo y ha recordado que en estas situaciones, los niños son los más vulnerables a enfermedades como el dengue, cuyo caldo de cultivo son las aguas estancadas que ha dejado el ciclón.

Otros riesgos son posibles brotes de cólera o diarrea crónica procedentes de aguas contaminadas por los miles de cadáveres que se están pudriendo en el calor y la humedad tropical.

La Junta Militar finalmente dio su visto bueno al reparto de 800 toneladas de arroz que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU tenía almacenados desde hace días en Rangún, donde la mayor demanda y la especulación han disparado los precios de los artículos de primera necesidad.

Antes, el presidente del Banco Mundial Robert Zoellick había pedido a la Junta Militar birmana que permitiera la entrada de la ayuda internacional a los damnificados.

"Exhorto al gobierno de Myanmar a que permita a las agencias de cooperación brindar ayuda a aquellos que lo necesitan", dijo Zoellick en un comunicado.

Estados Unidos y la Comisión Europea solicitaron a la Junta Militar que gobierna ese país asiático que facilite la llegada de la ayuda internacional para asistir a los damnificados.

Enlaces recomendados

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· Turistas españoles en Birmania cuentan los desastres del Nargis

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Lentitud con los visados

Pero las agencias de Naciones Unidas siguen quejándose de la lentitud con la que las autoridades birmanas tramitan en Bangkok los visados de su personal, con lo que se demora su llegada a las zonas donde se les necesita.

Quienes han logrado entrar informan de montañas de cadáveres y destacan la desesperación de los supervivientes.

El pasado martes llegó el primer cargamento de ayuda desde Tailandia, férreo socio del régimen de Birmania, y para esta tarde se esperan otros dos aviones procedentes de la India, que serán descargados a mano, a falta de más medios.

Afectados los altos cargos militares

El ciclón no ha afectado directamente a los altos jerarcas de la Junta Militar, instalados en la recluida nueva capital administrativa de Naypyidaw, diseñada por arquitectos e ingenieros norcoreanos.

Naciones Unidas culpó ayer al régimen birmano del elevado numero de fallecidos por no haber prevenido a la población del peligro del ciclón, cuando éste se aproximaba al país con vientos superiores a los 190 kilómetros por hora.

Birmania (Myanmar) está gobernada por los generales desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial fue aplastado por la oposición liderada por la Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, unos comicios cuyos resultados jamás fueron reconocidos por la Junta Militar.

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